Trabajo de quiromasajista: condiciones de trabajo y relacion con el paciente.
El quiromasajista ante todo debe poseer una auténtica y definida vocación. Todo aquel que se dedique a esta profesión debe tener claro la necesidad de una entrega total en una actitud de "compasión" e identificación con el paciente y desarrollar toda una sensibilidad, tanto para la puesta en práctica de su labor terapéutica en sí, como para el trato al paciente. En este sentido el profesional deberá tener una cierta sensibilidad en el análisis y captación psicológica del paciente.
Realmente, sin estos factores iniciales, sensibilidad, vocación, se puede decir que su labor será infructuosa.
Sobre esta base vocacional, hay que añadir otros factores igualmente importantes como es la cualificación profesional.
El quiromasajista , deberá contar con una formación básica en anatomía y fisiología, así como conocimientos de psicología, patología y biología.
Esto no quiere decir, que el quiromasajista pierda su "Norte", es decir, el tener una idea clara de cuales son sus competencias y posibilidades reales cara a una recuperación y cuales son sus limitaciones. El quiromasajista, no tiene porque sustituir al médico, ni realizar diagnósticos, su labor prioritaria es la de ser un instrumento para posibilitar una recuperación endógena del propio paciente, lo menos abrasiva y forzada posible, ya que lo que potenciamos a través de nuestras manos es la propia capacidad recuperatoria del organismo.
Otro aspecto esencial para todo quiromasajista, es su propio equilibrio personal, un cierto "magnetismo" que se puede entender como un equilibrio físico y psíquico. En definitiva, el quiromasajista no puede sanar "equilibrar", a otras personas si él mismo no se encuentra en ése estado de equilibrio.
También hay que tener en cuenta, que la relación energética o magnética es bipolar, es decir, que tanto se puede entablar de quiromasajista a paciente como al revés. Por ello, el quiromasajista deberá estar relajado y equilibrado ya que en caso contrario podría transmitir su inquietud al paciente, igualmente si. el profesional se mantiene en esa actitud despierta y concentrada será más difícil que reciba la influencia del paciente.
Para conseguir este estado de equilibrio se aconseja la práctica de métodos de relajación.
El autocuidado del quiromasajista se extiende lógicamente también al terreno fisico.
Es básico una buena higiene diaria, ya que estaremos en contacto personal muy estrecho. Beber mucha agua, andar y siempre que se pueda descalzos por la arena, oxigenarse, tomar el sol, y duchas de agua fría son fundamentales para una buena recuperación energética del masajista.
El cuidado de las manos debe ser especialmente riguroso: uñas limpias, cortas y bien limadas, así como la práctica diaria de ejercicios de manos destinados a mantener la flexibilidad y soltura de nuestra principal herramienta de trabajo. Se deben evitar las manos frías y sudorosas, para evitar la sudoración excesiva se recomiendan los baños alternativos de agua hervida fría y caliente con tomillo y sal.
Es importante una presencia física afable y con buen humor que inspire confianza al paciente, pero sin que esta confianza llegue a rebasar la lógica y necesaria distancia que debe existir entre masajista y paciente.
El equilibrio y la armonía necesaria en nosotros mismos para el desarrollo de esta profesión, se hacen extensibles a nuestra sala de trabajo. Deberá ser un lugar limpio, donde predominarán los colores relajantes, cálidos y luminosos, luz tenue e indirecta, la temperatura oscilará entre 23Q y 28Q.
Así mismo contaremos con los materiales imprescindibles para el quiromasaje como:
- Camilla. Según las dimensiones del quiromasajista.
- Sábanas o papel blanco renovable para la camilla.
- Toallas y alguna manta, para tapar las partes más
frías.
- Aceites, cremas, polvos.
- Almohadillas y rodillos.
Deberemos cuidar también de que los ruidos ambientales sean los menos posibles y utilizar una música sedante. Podremos hacer uso igualmente de olores adaptados a cada paciente. Es imprescindible no fumar en la sala.
En definitiva, trataremos de crear un ambiente de trabajo armónico, agradable y aseado, en el que todos los detalles estén pensados con un solo objetivo: la atención al paciente; éste en nuestra sala se deberá sentir cómodo y relajado. El relax del paciente es esencial cara a una más rápida y efectiva recuperación. Trataremos de que el paciente se sienta confiado y dispuesto para el tratamiento que va a recibir, si tiene alguna duda se le tratará de resolver en lo posible, pero manteniéndose siempre dentro de los límites que implica una relación profesional.






